¿Feliz 2012? Depende de las decisiones que tomemos. Al iniciar este año la situación nos exige tomar decisiones urgentes. Para algunas personas la situación en el país donde vive toma tonos de crisis de delincuencia, para otros la situación toma tonos de crisis económica, para otros más, los toma de crisis laboral. En todos los casos se traduce así: sufrir una inseguridad creciente.
Los periodos críticos no nos dejan espacio para muchos titubeos, ya que en todos los casos suele desembocar en tensiones de diversos calibres para cada persona y para cada familia.
Cada persona y familia debe tomar decisiones inmediatas que pueden significar cambios profundos. En periodos así, los mayores peligros consisten en quedarse estático, inerme, o bien en tomar un camino equivocado.
Las necesidades que algunos experimenten se pueden convertir en aliados que les ayudaran a tratar con su orgullo, a cambiar las cosas como han sido hasta ahora, la crisis se convertirá en un aliado para encontrar el camino correcto. Escoger el cambio adecuado será el desafío a enfrentar. Rechazar ayuda en periodos así, debe de considerarse una mala decisión.
En Isaías 40:29-31, la Biblia nos señala que Dios da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas, con la única condición de saber esperar en Él. Bienvenidos los tiempos de crisis que obligaran a muchos a volver a centrarse en la familia, en lo austero, en lo sencillo, en lo real, a mirar hacia lo alto; dejando el consumismo, el materialismo, la apariencia y la competencia de lado.
Bienvenidos los tiempos de crisis que nos ayudan a cuidar a donde vamos y con quién lo hacemos, a corregir el rumbo y buscar en lo alto al que siempre nos socorre, y buscar a los lados buenas compañías y conversaciones que edifican.
¡Feliz 2012!, ¡si!, pero siempre y cuando seamos capaces de tomarnos de la mano de Dios y enderezar el rumbo tomando buenas decisiones. Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de El Señor, que hizo los cielos y la tierra. Nuestro socorro está en el nombre de El Señor, que hizo el cielo y la tierra. Salmo 121:1-2 y 8
Luis
Sagarra Benito