Así,
los cristianos podemos aportar a la sociedad en
que vivimos todo el legado espiritual que contiene
nuestra fe. Basados y centrados en Jesucristo y
su Palabra, apuntamos hacia la Biblia como un libro
en el que encontramos historias que promueven valores,
como un libro que apuntala y afirma los valores,
demanda integridad, sensibilidad y entrega para
el débil y el que sufre, promueve la superación
y educación, y combate el fanatismo.Para
nosotros la Biblia no es un libro de mandamientos
con la intención de complicarnos la vida.
Hay que entender que existe una gran diferencia
entre vivir una vida llena de mandamientos y vivir
una vida que expresa los valores que dichos mandamientos
apuntalan, los mandamientos por lo tanto sirven
a los valores y no los valores a los mandamientos.
En el verdadero cristianismo, los mandamientos bíblicos
tienen el propósito de conducirnos a vivir
valores y nunca estancarnos en una vida llena de
mandamientos y leyes. Algunos ejemplos de valores
son: libertad, respeto, amor, confianza, verdad,
integridad, misericordia, fe, solidaridad, fidelidad,
etc.
La
persona religiosa pero no cristiana, sacrifica
los valores en su vida y vive una vida llena
de mandamientos sin gobernarse por valores,
sin expresiones prácticas de solidaridad
ni de misericordia.
El cristiano verdadero, por el contrario,
sabe que los mandamientos conducen a la expresión
de valores en lo cotidiano, entiende que examinar
las historias bíblicas y sacar la lección,
nos conduce a reproducir los valores que Dios
trata de exaltar y subrayar a través
de dichas historias.
Cuando alguien expresa una vida de religiosidad
y fanatismo sin entender el verdadero cristianismo,
finalmente este fanatismo y religiosidad desembocan
en cansancio, incredulidad y esta incredulidad
produce indiferencia y aburrimiento, que a
la vez conducen a cinismo y a apostasía.
Lamentablemente este es el estado de muchas
personas.
Cada
quien es libre de tomar su propia decisión,
en cuanto a mi propia persona, tomo las
siguientes decisiones:
Escojo ser un hombre íntegro y
decido conducirme con honestidad, en absolutamente
todas mis actividades.
Escojo creerle a Dios y sentirme amado,
perdonado y protegido por Él.
Escojo intentar edificar una familia que
se conduzca siempre guiada por valores.
Escojo
tener una vida llena de sensibilidad social,
dedicando la mayoría de mis esfuerzos
a producir ayuda y bienestar a favor de
los que sufren, de los débiles,
de los pobres, de los marginados.
Escojo
hablar la verdad siempre, aunque esto
ha significado y seguirá significando,
que personas que decían amarme
se conviertan en mis enemigos.
Escojo
también perdonar a los que me ofenden
y seguir viviendo para Cristo y para los
demás.
Escojo ser valiente y no perder el tiempo
lamentando y pensando en aquello que podría
ser y no fue.
Escojo también bendecir y respetar
a todas las personas que piensan y actúan
en una manera diferente a la mía.
Escojo
y decido defender mis convicciones con
absoluta firmeza y desde la mansedumbre.
Escojo ser responsable y desde mi posición
como director de este ministerio, defender
a Centro de Vida Cristiana de cualquier
actitud o cualquier persona que pueda
apartarnos de seguir siendo un ministerio
edificado alrededor de los valores y la
sensibilidad social.
Escojo ofrecer una actitud de lealtad,
cariño sincero y solidaridad a
mis amigos y a todos los que me rodean.
Escojo no pedirles a los que me rodean
cosas o actividades que yo mismo nunca
quisiera que me pidieran a mí o
que a ellos los hagan sentirse mal o miserables.
Escojo también intentar con todas
mis fuerzas ser un buen hijo, un buen
esposo, un buen padre, un buen cristiano
y un buen ciudadano.
Escojo ser una persona que reconoce sus
errores, debilidades y torpezas, y que
rectifica, cambia el rumbo y pide perdón
cuando entiende que hay que hacerlo.
Querido
amigo: El corazón de Dios es un corazón
lleno de amor hacia tu persona, hacia mi persona,
hacia toda persona que sufre. Es tan grande su amor,
de tal manera es el amor de Dios por cada persona,
que dió a su Hijo Unigénito, para
que todo aquél que en él cree no se
pierda, sino que tenga vida eterna. Porque no envió
Dios a Su Hijo a condenar el mundo, sino lo envió
para que el mundo sea salvo a través de Él.
Pero en su salvación, en su amor, ha decidido
poner un valor aún más elevado y este
es el valor de la libertad. Tenemos libertad absoluta
para escoger por Dios o no. Tenemos libertad absoluta
y total para optar por su gobierno o no.
Cada
persona tiene la libertad
y por lo tanto, tiene la responsabilidad
sobre su propia vida, no podrá echarle
la culpa absolutamente a nadie, porque es
libre para decidir y por lo tanto responsable,
puede optar por Él o no. Puede optar
porque el gobierno de Dios sobre su vida se
traduzca en una expresión de valores
y sensibilidad social en adelante.
A
través de estos años en Centro
de Vida Cristiana, he
visto tantas maravillas,
tantas bendiciones, tantos milagros, tantas
familias restauradas; decenas de miles de
personas ayudadas en diferentes formas:
Personas pobres alimentadas. Personas en
adicciones, abandonando las drogas y el
alcoholismo. Personas que vivían
para sí mismas y para acumular, competir
o intentar sobresalir, ahora viven ayudando
a otros desde su profesión y su medio.
Personas encadenadas por la pornografía
y la lujuria, actitudes que hacen tanto
daño y denigran a las personas, ahora
son libres. En momentos donde, según
las estadísticas, en Norteamérica
y Europa, de los matrimonios que se realizan,
sólo la mitad logra llegar al final
y de éstos, sólo la mitad
vive de una manera real ese pacto establecido
desde un principio, tenemos que parejas
y familias que estaban a punto de desintegrarse,
en nuestras sesiones de consejería,
han aprendido a perdonarse, a efectuar cambios
de fondo, se han restaurado en una manera
integral.
Mujeres maduras o jovencitas que pretendían
abortar han sido informadas, ayudadas, de
tal manera que hemos salvado la vida a cientos
de niños que iban a ser asesinados
por sus propias madres. También hemos
tocado la vida de miles de jóvenes,
animándolos a evitar la deserción
escolar, advirtiéndoles acerca del
peligro de las drogas, ayudándolos
a alcanzar objetivos elevados en la vida,
a alcanzar el mayor grado de escolaridad
posible. Hemos servido a cientos de niños
abandonados o semi-abandonados, proporcionándoles
comida, cariño, techo, atención
médica, juguetes, ropa, educación,
etc.
Por
todo lo anterior y muchas cosas más, un
ministerio promotor de valores y de sensibilidad social,
sin duda es la alternativa y la fuente de mayor beneficio
que la sociedad necesita. Un ministerio promotor
de valores y de sensibilidad en lo personal, en lo
familiar, en lo social, lo cívico, lo empresarial,
etc., es la necesidad de un mundo que constantemente
pelea y esta en estado de guerra por la falta de éstos
valores en el fundamento de sus objetivos personales
y sueños, creando y promoviendo competencia
y más competencia.
En
medio de este panorama, creemos que Dios
levanta y señala una respuesta,
da una opción de vida
y entre todas las alternativas que pueden
ser ofrecidas, Jesucristo nos sigue diciendo
hoy: “Aquí estoy, si alguno
esta trabajado y cargado venga a mí,
yo le haré descansar”.
Si alguno está trabajado y cargado,
si alguno no ha alcanzado a vivir esa plenitud
para la cual Dios le ha diseñado
un plan de vida, venga a Él. Si hasta
el día de hoy todavía no puedes
vivir de una manera plena lo que Dios tiene
para ti. ¡Cristo te está esperando!
Acércate a Él a través
de la fe, ¡Jesucristo es real!
Convivimos
con una generación que en su corazón
se apartó de Dios y de los valores
y la solidaridad con el prójimo.
Sin embargo, en medio de esta generación
hay un remanente, que clama y dice: "Señor,
que importa lo que hagan todos los demás,
yo quiero serte fiel, quiero ser un hombre,
una mujer de valores, de sensibilidad, quiero
permanecer y perseverar hasta el fin".
Para
los cristianos es elemental ser seguidores
de Jesucristo, seguidores de lo que declaró
en el evangelio. Si le hacemos Señor,
no solo le llamamos Señor, sino que
le ponemos sobre todas las cosas, lo amamos
y lo convertimos en la persona más
valiosa en nuestra vida, lo ponemos en el
primer lugar de nuestras vidas, le coronamos
como Dios sobre nuestra vida; ¡Esto
es ser cristiano! ¡Esto es hacer a
Jesús el Señor!
El diccionario define la palabra valores
de la siguiente manera: Cualidad de los
objetos y las cosas que las hace objeto
de un precio. Alcance de la significación
o importancia de una cosa. Cualidades del
alma del hombre. Hábitos y disposición
del alma de una persona para las acciones
que son conforme a una ley superior.