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Mensaje
del Director
Por:
Luis Sagarra |
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Integridad,
sensibilidad social, una vida plena de valores, ser libres de
malos hábitos, amar a Dios, cuidar nuestro entorno, educación,
etc., son demandas actuales que la vida hace a una persona para
vivir con éxito. Cualquier programa de gobierno o de trabajo
en entidades públicas o privadas incluyen forzosamente
estas demandas, aunque solo sea en su discurso.
Así,
los cristianos podemos aportar a la sociedad en que vivimos todo
el legado espiritual que contiene nuestra fe. Basados y centrados
en Jesucristo y su palabra, apuntamos hacia la Biblia como un
libro en el que encontramos historias que promueven valores, como
un libro que apuntala y afirma los valores, demanda integridad,
sensibilidad y entrega para el débil y el que sufre, promueve
la superación y educación, y combate el fanatismo.
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Para
nosotros la Biblia no es un libro de mandamientos con la intención
de complicarnos la vida. Hay que entender que existe una gran
diferencia entre vivir una vida llena de mandamientos y vivir
una vida que expresa los valores que dichos mandamientos apuntalan,
los mandamientos por lo tanto sirven a los valores y no los valores
a los mandamientos. En el verdadero cristianismo, los mandamientos
bíblicos tienen el propósito de conducirnos a vivir
valores y nunca estancarnos en una vida llena de mandamientos
y leyes. Algunos ejemplos de valores son: libertad, respeto, amor,
confianza, verdad, integridad, misericordia, fe, solidaridad,
fidelidad, etc. |
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La
persona religiosa pero no cristiana, sacrifica los valores
en
su vida y vive una vida llena de mandamientos sin gobernarse
por valores, sin expresiones practicas de solidaridad ni de
misericordia.
El cristiano verdadero, por el contrario, sabe que los mandamientos
conducen a la expresión de valores en lo cotidiano,
entiende que examinar las historias bíblicas y sacar
la lección,
nos conduce a reproducir los valores que Dios trata de exaltar
y subrayar a través de dichas historias. Cuando alguien
expresa una vida de religiosidad y fanatismo sin entender
el verdadero
cristianismo, finalmente este fanatismo y religiosidad desembocan
en cansancio, incredulidad y esta incredulidad produce indiferencia
y aburrimiento, que a la vez conducen a cinismo y a apostasía.
Lamentablemente este es el estado de muchas personas.
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Cada
quien es libre de tomar su propia decisión, en cuanto
a mi propia persona, tomo las siguientes decisiones:
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Escojo ser un hombre íntegro y decido conducirme con
honestidad, en absolutamente todas mis actividades.
-
Escojo creerle a Dios y sentirme amado, perdonado y protegido
por Él.
-
Escojo intentar edificar una familia que se conduzca siempre
guiada por valores.
- Escojo
tener una vida llena de sensibilidad social, dedicando la
mayoría de mis esfuerzos a producir ayuda y bienestar
a favor de los que sufren, de los débiles, de los pobres,
de los marginados.
- Escojo
hablar la verdad siempre, aunque esto ha significado y seguirá
significando, que personas que decían amarme se conviertan
en mis enemigos.
- Escojo
también perdonar a los que me ofenden y seguir viviendo
para Cristo y para los demás.
-
Escojo ser valiente y no perder el tiempo lamentando y pensando
en aquello que podría ser y no fue.
-
Escojo también bendecir y respetar a todas las personas
que piensan y actúan en una manera diferente a la mía.
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- Escojo
y decido defender mis convicciones con absoluta firmeza y
desde la mansedumbre.
-
Escojo ser responsable y desde mi posición como director
de este ministerio, defender a Centro de Vida Cristiana de
cualquier actitud o cualquier persona que pueda apartarnos
de seguir siendo un ministerio edificado alrededor de los
valores y la sensibilidad social.
-
Escojo ofrecer una actitud de lealtad, cariño sincero
y solidaridad a mis amigos y a todos los que me rodean.
-
Escojo no pedirles a los que me rodean cosas o actividades
que yo mismo nunca quisiera que me pidieran a mí o
que a ellos los hagan sentirse mal o miserables.
-
Escojo también intentar con todas mis fuerzas ser un
buen hijo, un buen esposo, un buen padre, un buen cristiano
y un buen ciudadano.
-
Escojo ser una persona que reconoce sus errores, debilidades
y torpezas, y que rectifica, cambia el rumbo y pide perdón
cuando entiende que hay que hacerlo.
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Querido
amigo: El corazón de Dios es un corazón lleno
de amor hacia tu persona, hacia mi persona, hacia toda persona
que
sufre. Es tan grande su amor, de tal manera es el amor de Dios
por cada persona, que dió a su Hijo Unigénito,
para que todo aquél que en él cree no se pierda,
sino que tenga vida eterna. Porque no envió Dios
a Su Hijo a condenar el mundo, sino lo envió para
que el mundo sea salvo a través de Él. Pero
en su salvación,
en su amor, ha decidido poner un valor aún más
elevado y este es el valor de la libertad. Tenemos libertad
absoluta para
escoger por Dios o no. Tenemos libertad absoluta y total para
optar por su gobierno o no.
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Cada
persona tiene la libertad y por lo tanto, tiene la responsabilidad
sobre su propia vida, no podrá echarle la culpa absolutamente
a nadie, porque es libre para decidir y por lo tanto responsable,
puede optar por Él o no. Puede
optar porque el gobierno de Dios sobre su vida se traduzca en
una expresión de valores y sensibilidad social en adelante. |
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A
través de estos años en Centro de Vida Cristiana,
he visto tantas maravillas, tantas bendiciones, tantos
milagros,
tantas familias restauradas; decenas de miles de personas ayudadas
en diferentes formas: Personas pobres alimentadas. Personas
en adicciones, abandonando
las drogas y el alcoholismo. Personas que vivían
para sí mismas y para acumular, competir o intentar sobresalir,
ahora viven ayudando a otros desde su profesión y su medio.
Personas encadenadas por la pornografía y la lujuria,
actitudes que hacen tanto daño y denigran a las personas,
ahora son libres. En momentos donde, según
las estadísticas,
en Norteamérica y Europa, de los matrimonios que se
realizan, sólo la mitad logra llegar al final y de éstos,
sólo la mitad vive de una manera real ese pacto establecido
desde un principio, tenemos que parejas y familias que estaban
a punto de
desintegrase, en nuestras sesiones de consejería, han
aprendido a perdonarse, a efectuar cambios de fondo, se han
restaurado
en
una manera integral. Mujeres maduras o jovencitas que pretendían
abortar han sido informadas, ayudadas, de tal manera que hemos
salvado la vida a cientos de niños que iban a ser asesinados
por sus propias madres. También hemos tocado la vida
de miles de jóvenes, animándolos a evitar la
deserción
escolar, advirtiéndoles acerca del peligro de las drogas,
ayudándolos a alcanzar objetivos elevados en la vida,
a alcanzar el mayor grado de escolaridad posible. Hemos servido
a cientos de niños abandonados o semi-abandonados, proporcionándoles
comida, cariño, techo, atención médica,
juguetes, ropa, educación, etc., etc., etc. |
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Por
todo lo anterior y muchas cosas más, un ministerio
promotor de valores y de sensibilidad social, sin duda es
la alternativa
y la fuente de mayor beneficio que la sociedad necesita. Un ministerio
promotor de valores y de sensibilidad en lo personal, en
lo familiar,
en lo social, lo cívico, lo empresarial, etc., es la necesidad
de un mundo que constantemente pelea y esta en estado de guerra
por la falta de éstos valores en el fundamento de sus
objetivos personales y sueños, creando y promoviendo
competencia y más competencia. |
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En
medio de este panorama, creemos que Dios levanta y señala
una respuesta, da una opción de vida y entre todas las
alternativas que pueden ser ofrecidas, Jesucristo nos sigue diciendo
hoy: “aquí estoy, si alguno esta trabajado y cargado
venga a mí, yo le haré descansar”. Si alguno
está trabajado y cargado, si alguno no ha alcanzado a vivir
esa plenitud para la cual Dios le ha diseñado un plan de
vida, venga a Él. Si hasta el día de hoy todavía
no puedes vivir de una manera plena lo que Dios tiene para ti.
¡Cristo te está esperando! Acércate a Él
a través de la fe, ¡Jesucristo es real!. |
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Convivimos
con una generación que en su corazón se apartó
de Dios y de los valores y la solidaridad con el prójimo.
Sin embargo, en medio de esta generación hay un remanente,
que clama y dice: "Señor, que importa lo que
hagan todos los demás, yo quiero serte fiel, quiero
ser un hombre, una mujer de valores, de sensibilidad, quiero
permanecer
y perseverar
hasta el fin". |
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Para
los cristianos es elemental ser seguidores de Jesucristo,
seguidores
de lo que declaró en el evangelio. Si le hacemos Señor,
no solo le llamamos Señor, sino que le ponemos sobre
todas las cosas, lo amamos y lo convertimos en la persona más
valiosa en nuestra vida, lo ponemos en el primer lugar de nuestras
vidas, le coronamos como Dios sobre nuestra vida; ¡Esto
es ser cristiano! ¡Esto es hacer a Jesús el Señor!
El diccionario define la palabra valores de la siguiente manera:
Cualidad de los objetos y las cosas que las hace objeto de un
precio. Alcance de la significación o importancia de una
cosa. Cualidades del alma del hombre. Hábitos y disposición
del alma de una persona para las acciones que son conforme a una
ley superior.
Termino con una pregunta. Querido amigo: tú y tu vida ¿Cuánto
valen?
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